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25 julio 2012

Describen dos marcadores de evolución en alérgicos a la leche

La alergia a las proteínas de la leche de vaca es la más frecuente, de tipo alimentario, en los niños. ¿La desensibilización alimentaria, sobre todo en los casos de alto riesgo, es eficaz? Parece que en las proteínas MCP-1 y MIP-1alfa está la respuesta, según un estudio en New England.



La Unidad de Alergia-Norte del Hospital del Tórax y el laboratorio de Inmunología del Hospital Universitario de Canarias (HUC), ambos pertenecientes al Servicio Canario de Salud, han logrado describir dos posibles marcadores de evolución de pacientes alérgicos a proteínas de leche de vaca, la alergia alimentaria infantil más frecuente. Estos marcadores son dos proteínas: la MCP-1 y la MIP-1 alfa.
Ana Callejo Mora   |  20/07/2012 00:00
"La primera de ellas es conocida por tener actividad de atracción sobre los monocitos y macrófagos y causar desgranulación de los mastocitos (las células efectoras de las reacciones alérgicas). La segunda, el MIP-1 alfa, es producida principalmente por los macrófagos, las células dendríticas y los linfocitos. Este hallazgo, que se publica en forma de carta al editor en el último número de The New England Journal of Medicine, podría tener en el futuro una importante repercusión en la práctica clínica, en concreto, en el abordaje de los pacientes que han sufrido episodios graves de alergia a alimentos". De esta forma ha resumido Victor Matheu, de la Unidad de Investigación del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (Hunsc), en Santa Cruz de Tenerife, a DM las conclusiones del estudio en el que ha participado junto con Paloma Poza, especialista en Alergología del Hospital del Tórax, de Tenerife, y primer firmante del trabajo, e Yvelise Barrios, del HUC.
En la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hunsc sometieron a un protocolo de desensibilización rápido, de dos días de duración, a 12 pacientes pediátricos -diez niños y dos niñas, de 2 a 15 años de edad- con alergia persistente a proteínas de la leche de vaca y episodios recurrentes de anafilaxia de grado 2 ó 3. Todos tenían test cutáneos positivos y anticuerpos IgE específicos para proteínas de este alimento.MCP-1 y MIP-1 alfa están en unos niveles significativamente inferiores en niños con alergia a proteínas de leche de vaca respecto a niños atópicos que no tienen dicha alergia. "Los niveles de estas dos proteínas se van elevando y acercando al resto de niños atópicos tras la desensibilización alimentaria y el posterior mantenimiento", ha puntualizado Matheu.
Los investigadores pretendían que los niños consumieran 250 ml de leche sin diluir cada 12 horas tras un periodo inicial de seis semanas. En menos de diez semanas todos fueron capaces de consumir 250 ml de leche. Dos años después, todos los pacientes pediátricos consumían un vaso de leche al día y sus niveles de MCP-1 y MIP1-alfa eran más elevados que en los niños con alergia persistente a la proteína de la leche de vaca.
A estos pacientes se les aplicó un proceso de desensibilización alimentaria, bien conocido y aplicado por los alergólogos y que se emplea en la mayoría de  hospitales de tercer nivel en España. Una de las novedades fue la aplicación en alérgicos de alto riesgo que habían padecido anafilaxias  graves. Durante el posterior seguimiento los pacientes de este estudio piloto fueron mantenidos bajo estrecha vigilancia por los médicos de la unidad, coordinados por Poza.
Aporta tranquilidad
Aunque la alergia a las proteínas de leche de vaca en la infancia se resuelve en el 70 por ciento de los casos a la edad de 3 años, su presencia puede derivar en episodios de anafilaxia, "lo que produce una preocupación extrema entre los padres y cuidadores", ha afirmado Matheu. Gracias al procedimiento descrito, los niños y padres con sospecha a esta alergia tuvieron mucha más tranquilidad y menos estrés.
FUENTE: Diario Médico

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